20/01/2012 - El 14 de enero ocurrieron elecciones generales en Taiwán. El país es presidencialista, y el actual presidente, Ma Ying-jeou, del partido Kuomintang (KMT) se reeligió con alrededor del 52% de los votos, venciendo a Tsai Ing-wen, del Partido Democrático Popular (PDP), que tuvo aproximadamente el 46% de los votos. El actual presidente tiene una postura de aproximación con relación a China más intensa que su excompetidora. Con el resultado de la elección, se mantiene la política puesta en práctica por Ma Ying-jeou desde que asumió su primer mandato, en 2008, de actuar políticamente independiente de China pero sin declarar formalmente esta independencia mientras estrecha los lazos con esa superpotencia mundial.
Junto con las elecciones presidenciales fueron realizadas elecciones parlamentarias, con el partido del gobierno, el KMT, consiguiendo 64 asientos, y el PDP, 40 asientos de un total de 113. Esta victoria fue menos amplia que la de las últimas elecciones parlamentarias, en 2008, en que el KMT consiguió 81 asientos y el PDP 27. Con relación a la elección presidencial, había la perspectiva de que la disputa sería más reñida, con una diferencia bastante menor que los 6% verificados.
Taiwán tiene alrededor de 18 millones de personas con derecho a voto, con un total de 23 millones de habitantes, 36 mil km² de territorio y US$ 630 mil millones de PBI. Los mandatos del presidente y de los parlamentarios es de 4 años. Después de las elecciones, Tsai Ing-wen reconoció la derrota y renunció al liderazgo de su partido. El hecho de que ella haya reconocido la derrota es una indicación importante de la calidad del proceso electoral. Taiwán se democratizó al principio de la década de los 90, como parte de la oleada mundial de democratización que ocurrió al final de la Guerra Fría.
Taiwán, una isla que queda al lado de China, tiene considerable importancia para las relaciones entre China y EE.UU.. Después de la Revolución China, al final de la década de los 40 del siglo pasado, las fuerzas derrocadas del poder se concentraron en Taiwán, y durante la Guerra Fría, contaron con el apoyo político y militar de EE.UU. contra China, con lo que consiguieron una independencia en la práctica. Sin embargo, China todaviá considera a Taiwán parte de su territorio, como una provincia rebelde. De esta forma, cuanto más intensas sean las relaciones entre China y Taiwán, menor será la posibilidad de una guerra, pues con una mayor proximidad, pierde considerablemente importancia "retomar" el control de la isla desde la perspectiva de China. Haga clic aquí para ver el video de la noticia.