27/01/2012 - Faltan menos de 3 meses para la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, que decidirán el comportamiento político en los próximos 5 años de este país que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Las elecciones presidenciales serán en dos vueltas, y un mes después de la segunda vuelta presidencial (que ocurrirá el 6 de mayo), serán realizadas elecciones parlamentarias, que serán extremadamente afectadas por el resultado de las elecciones presidenciales. De esta forma, es muy probable que el presidente electo tenga mayoría en el parlamento, o sea, que haya un presidente de izquierda con una mayoría parlamentaria (y un primer ministro) de izquierda, o un presidente de derecha con una mayoría parlamentaria (y un primer ministro) de derecha.
La presidencia del país está ocupada hace 17 años por la derecha, con dos mandatos de Jacques Chirac (1995-2007) y uno de Nicolas Sarkozy (2007-2012). En el cargo de primer ministro, la derecha ya está hace 10 años. En este contexto, el actual favoritismo en la elección presidencial del principal líder de la izquierda del país, el candidato del Partido Socialista (PS), François Hollande, puede indicar un cambio político bastante importante en este país que es uno de los más influyentes del mundo, con considerable peso político, militar, económico y cultural. Una victoria de la izquierda en Francia reduciría mucho la hegemonía de la derecha en la Unión Europea, lo que daría una nueva perspectiva a Europa con relación a su recuperación económica y un nuevo impulso a su integración política.
Hollande lidera las encuestas, incluso venciendo tranquilamente, en la perspectiva de una segunda vuelta, a su mayor adversario, el actual presidente del país, Nicolas Sarkozy, de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), que enfrenta considerable resistencia del electorado a su nombre para conseguir la reelección. De esta forma, Sarkozy no consigue concentrar los votos del electorado que tiende a la derecha tan fuertemente como Hollande consigue concentrar los votos del electorado que tiende a la izquierda. Por eso, muchos electores con tendencia a la derecha tienen preferencia por la candidata de extrema derecha del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, o por el centrista François Bayrou, del Movimiento Demócrata (MoDem).
Por el lado de la izquierda, Hollande también tiene que preocuparse por aglutinar los votos del electorado que tiende a la izquierda, y su mayor desafío en este aspecto es convencer a los electores potenciales del candidato de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon, del Frente de Izquierda. Hollande también tiene que estar atento al electorado de Bayrou, pues la UMP tiene una estrategia de aproximación al candidato centrista para intentar obtener el apoyo de sus electores en la segunda vuelta. De hecho, el peor escenario para Hollande sería una segunda vuelta en que tuviera que enfrentar a un frente de derecha formado por Sarkozy, Bayrou y Le Pen. Como es muy difícil que la candidata de extrema derecha participe de un frente de este tipo, queda la cuestión de si Bayrou apoyaría a Sarkozy en la segunda vuelta.
Para ayudar a superar la crisis económica de los países más desarrollados, Hollande propone la separación, en los bancos, de las operaciones de crédito de las de especulación, además de la creación de una nueva franja de impuesto para los más ricos. El candidato también enfatiza la necesidad de la reducción de las diferencias sociales, del soporte masivo a la educación, y en la cuestión externa, de la retirada de las tropas francesas de Afganistán hasta el final de este año de 2012. Una victoria de la izquierda en Francia también aumentaría la probabilidad de una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU en los próximos 10 años, con la inclusión de nuevos miembros permanentes, como India y Brasil. Haga clic aquí para ver el video de la noticia.